no era la primera vez que hablaba
ni susurraba a escondidas
sus ojos de hielo
recorrían el momento
y trataban de dar al sufrimiento
la tregua necesaria para cambiar el recuerdo
con afonía y cautela
las palabras iban saliendo
nos decían, que no todo, se lo lleva el viento
que la memoria mantendría
todos aquellos encuentros
y el tiempo y la distancia
los haría, aun, más bellos
poco a poco y en penumbra
partían las malas ideas
al ver, que en el fondo se escondía
un pequeño gran dilema
aun dudando de sus pasos
su camino no paraba
por si acaso iba dejando
pequeños trocitos de estrella
por si volvía la cabeza
no quedara en cerrazón
su sendero recorrido
y si encontraba posada
para los días de tempestad
dejaba una estrella enterita
para agradecer la generosidad
de las personas que, en sus almas
le habían dejado habitar
